domingo, 11 de agosto de 2013

Continúa el viaje

Lo prometido es deuda, que continúe nuestra visita por el mundo de David y Anaïs :).

"Abandono la casa que desde hace poco se ha convertido en mi hogar. Es perfecta para mí, perdida en el bosque [...]".

Obviamente, la mansión de Anaïs es invención mía, pero estaría más o menos situada aquí.

¿Os la imagináis correteando tras los ciervos? ¿O a Doryan saliendo a su encuentro tras salvarle la vida?

"Abandono mi escondite, abriéndome paso entre la espesura".

Esta imagen no es muy terrorífica, pero con algo menos de luz... Pobre David.

Y aquí están algunos de los caminos por los que David transitaría con su bici:

"No suavizo el ritmo hasta que me hallo en el camino de tierra, ahora barro".
Este ya impone más, ¿verdad?

Pero ni siquiera esta barrera sería capaz de detenerlo.
"Únicamente pienso en avanzar lo más deprisa que pueda por este lodazal [...]. Cada piedra, cada raíz que asoma de la tierra es una nueva trampa, un nuevo escollo a superar. Las ruedas se quedan atrapadas en el barro".


Este en concreto es una antigua calzada romana, pero no nos engañemos, David nunca lo utilizaría,
demasiado fácil para él al no embarrarse y estar completamente despejado. Las cosas sencillas le aburren. XD

Aunque para su paseo con Anaïs reserva una ruta más cómoda, bordeando el río, como ya sabemos:



Y para acabar.... ¡Cuidado con las sombras, muerden!

Y Doryan anda suelto por estos bosques.

;)

domingo, 4 de agosto de 2013

Un paseo por Lobios

Hola a todos :D.
Un comentario recientemente dejado en el blog decía "Es un mundo maravilloso, éste de David y Anaïs junto con el resto de personajes" y eso me ha dado una estupenda idea para esta nueva entrada: mostraros el mundo de David y Anaïs.

Algunos de vosotros me habéis preguntado por qué ambienté la novela en ese pequeño pueblo de Galicia cuya existencia muy poca gente conocía.
¿Os acordáis de ese balneario junto al cual pasean Anaïs y David? Pues resulta que estuve yendo allí seis años seguidos con mi familia a celebrar Año Nuevo. Por eso conocía Lobios. Yo misma he estado paseando por los parajes que describe David y lo cierto es que la magia del lugar me cautivó.
Así que hoy he decidido traeros algunas fotos de mis excursiones para que os hagáis una idea de dónde se 'rodó' la novela.
Pero antes dos cositas: la primera, perdonad la mala calidad de algunas instantáneas, por aquel entonces tenía alrededor de los 10 años y no era muy buena fotógrafa; la segunda, aclarar que la niña que veréis de vez en cuando es mi hermana, a la que le tocó sufrir mi súbita pasión por las fotos.
Dicho esto.... agarraos a la silla que vamos a viajar a Galicia!!!!

Empecemos por el principio:
Os presento Lobios, el pueblo de David, esas casitas que veis a lo lejos, encajonadas en el valle.


Y aquí lo tenéis más cerca.
"A mí el pueblo me gusta. De hecho, no concibo otro sitio mejor para vivir.Es cierto que no tenemos grandes edificios, pero lo compensa la naturaleza que lo rodea[...]"







Y este es el balneario en el que yo me hospedé y al lado del cual pasean David y Anaïs con sus bicicletas:

"La guío por el pueblo hasta llegar al comienzo de la senda que sale cerca de un balneario que se encuentra a las afueras. Pasamos al lado de una piscina de piedra excavada en el suelo. El vapor se eleva hacia el cielo como una bruma mágica."

¿Podéis identificar todos los elementos? La piscina, la senda, la bruma...

A continuación David hace referencia a unos caballos que se encuentran pastando libremente. Yo también me crucé con ellos en varias ocasiones, pero me quedé tan embelesada mirándolos que no se me ocurrió hacerles una foto, por lo que no tengo ninguna :(. Lo siento.

Sigamos con la visita:

Este es el río Caldo, a cuyas orillas se ha construido el pueblo.

"Han arreglado un camino que discurre al lado de nuestro río, el Caldo. No es el Amazonas, pero no está mal"

Y ahí está ese camino por el que, por supuesto, yo también he paseado ;D.













"Encuentro una corriente de agua que avanza con fuerza [...]. Suelto los numerosos prendedores que sujetan mis largos cabellos y éstos se agitan libres, ondeando a mi espalda. Me lanzo de cabeza. [...]. Sé que está a punto de amanecer. Emerjo a la superficie. De un salto me encaramo a un árbol que crece cerca."





Bien podría estar haciendo referencia Anaïs a cualquiera de estas dos imágenes.
Menudo susto me hubiera dado apareciendo de entre las aguas, jaja.



Y como la entrada ya está quedando muy larga, pues a disfrutar de estas imágenes y en la próxima os traigo más, que todavía me queda enseñaros los bosques en los que discurren las aventuras de David y su inseparable bici y las cacerías nocturnas de Anaïs.
Así que... paramos a repostar y pronto continuaremos el camino ;)