martes, 23 de abril de 2013

Un pequeño regalo

Hola.
¿Qué escritora sería si hoy no hiciera una entrada nueva? Al fin y al cabo, hoy es el día de los escritores, pero, sobre todo, de vosotros, los lectores. Porque sois los que dais sentido a lo que hacemos, a que los libros existan. Un escritor no es aquel que escribe, sino aquel que es leído. Vosotros dotáis de vida a nuestras palabras, hacéis que esos personajes que hemos soñado puedan existir de verdad y es que, cada vez que leéis un libro, creáis su historia de nuevo y le aportáis matices y sentimientos que están dentro de vosotros, en cómo percibís y dais forma a esos trazos negros en un papel.
Todos vosotros me completáis como escritora y también a mi obra (cuando podáis tenerla de una vez por todas), por ello, con motivo de este día tan especial quería haceros un regalo, lo único que yo puedo regalarlos: palabras.

Veréis, ayer mismo, haciendo un trabajo para clase, descubrí una cita que ilustra muy bien lo que el otro día os comentaba (entrada 'Rebelión a bordo') y que me pareció bien compartir con mis queridos lectores. Creo que sabréis disfrutarla.

'Me preguntaréis de dónde tomo mis ideas. No puedo decirlo con grado de certeza alguno: acuden a mí sin invitación, directa o indirectamente. Las despiertan estados de ánimo que, en el caso del poeta, se transmutan en palabras, y en el mío, en sonidos que resuenan, rugen y braman hasta que, por fin, asumen para mí forma de notas'. Ludwing van Beethoven.

Come veis, aquí se expresa de nuevo esa realidad de que el artista no es más que un canal del que, las palabras en mi caso o las notas en el de Beethoven, se sirven para poder expresarse y sino... pues 'rugen' y 'braman' en nuestra cabeza, amenazándonos con volvernos locos hasta que las sacamos de ahí. Creedme, es mejor hacerles caso antes de que se pongan a chillar. Más de una vez me han hecho levantarme a las tantas de la mañana para anotarlas. Por eso he acabado durmiendo con una libreta al lado; te despiertan igual, pero al menos no tienes que abandonar el cálido refugio de la cama :)

También me gustaría remarcar ese 'directa o indirectamente' que dice Beethoven. Porque es cierto que nunca sabes de dónde te puede venir la inspiración, ese pequeño detalle que hace encajar todas las piezas del puzzle o esa primera pista a seguir para construir una historia. Os recuerdo mi reflexión de la entrada 'Anaïs, Anaïs': tened los ojos bien abiertos, que las casualidades no existen y en cualquier momento la vida nos puede estar intentando decir algo. Porque, jóvenes artistas, la inspiración no se busca, ella te encuentra. No tengáis la puerta cerrada cuando llegue ;)

Ah, y:                               Feliz Día del Libro

viernes, 19 de abril de 2013

Rebelión a bordo

'Mis personajes se irán haciendo según obren y hablen [...]; su carácter se irá formando poco a poco' dijo una vez Unamuno, defendiendo que cuando él se ponía a escribir no sabía cómo iba a desarrollarse su novela porque ésta la iban creando los personajes, como si él no fuera más que un simple instrumento del que ellos se sirvieran.
Cuando la gente oye esto reacciona con incredulidad. Yo, sin embargo, no puedo sino darle la razón. Podríais pensar que soy yo quien ha creado a Anaïs, a David, a Doryan... también yo lo creía.
Me di cuenta de mi error cuando comenzaron a rebelarse. Sí, como lo oís. Yo tenía en mente lo que debía ocurrir en la historia, lo que ellos debían hacer y, de repente, se declaraban en huelga, negándose a actuar como yo quería. Y es que ellos poseen su propia personalidad, su forma de pensar que yo he ido conociendo página a página. Desde esa forma vaga que surgió en mi mente, han evolucionado, con cada acción, con cada palabra, adoptando una compleja psicología que yo he tenido que ir entendiendo. Y al hacerlo me daba cuenta de que tal o cual personaje no podía realizar cierta acción que era necesaria para la trama porque él jamás se comportaría así. Entonces me veía obligada a dar inmensos rodeos o a cambiar las circunstancias para conseguir que ocurriera aquello que tenía planeado y otras veces, la mayoría, acababa ocurriendo algo que hasta a mí me sorprendía, porque no soy yo la que crea la historia, son ellos.

Un buen ejemplo de esto es Pablo, un personaje secundario pero importante del que todavía no os he hablado. Lo concebí con una personalidad concreta y, en concordancia a ella, escribí sus diálogos y escenas. Pero al leerlos algo me chirriaba y volví una y otra vez sobre ellos. No era que estuvieran mal escritos o que no pegaran con el conjunto del libro sino que ese personaje estaba chillando que él no era así, que yo intentaba disfrazarlo, obligarle a fingir ser otra persona. Cuando lo comprendí tuve que reescribir una parte importante de la novela... y todo dio un giro de 180 grados.
Espero que pronto podáis conocer a Pablo; os daréis cuenta de la gran personalidad que posee y no podréis ni haceros una idea de cómo era antes, de cómo yo pretendía que fuera, principalmente porque seréis consciente de que Pablo es así y no podría ser de otra manera.
Este es sólo uno de los muchos ejemplos que podría poneros y es que es verdaderamente fascinante ser consciente de cómo los personajes, TUS personajes, van independizándose de ti, convirtiéndose en seres autónomos que piensan y deciden por sí mismos lo que están dispuestos o no a hacer. Y, os confesaré, que son unos tiranos, se aprovechan de nosotros, pobres escritores, para, dejándonos creer que somos los que mandamos, los que escribimos aquello que nos viene en gana, contemos su historia, les demos vida... que ya ellos se encargarán de utilizarla a su antojo.
Sí, lo de tiranos va por vosotros. Por ti, Anaïs, y tú terquedad y tu manía de darle mil vueltas a las cosas. No veas lo que me ha costado escribir tus pensamientos interminables con forma de bucle. Y por ti, Doryan, siempre con un plan secreto. Incluso a mí me cuesta a veces descifrar tus estrategias ocultas para poder saber qué harás a continuación. Y por ti, David, impulsivo e imprevisible, qué difícil me ha sido mantenerte quieto unos instantes; con tantas ganas de actuar me ha hecho falta la ayuda de varios personajes para poder detenerte unos instantes y que no te precipitaras. O, por ti, Pablo, que me hiciste reescribir medio libro y crear a un nuevo personaje que supliera el papel que tú te negabas a aceptar.
En fin... me pregunto si nosotros le daremos tantos problemas a la Vida para dirigirnos a donde tenemos que ir.

Y bueno, toda esta reflexión para deciros que, efectivamente, como Unamuno y otros grandes ya han afirmado:                                                     THEY RULE.

Futuros escritores, tenedlo en cuenta. Mucha suerte.

jueves, 11 de abril de 2013

Proceso creativo

Hola, siento no haber puesto ninguna entrada nueva en tanto tiempo, lo cierto es que se me ocurren muchas cosas que contaros, pero para la mayoría de ellas prefiero que ya hayáis leído el libro, sino o bien no tendrán sentido para vosotros o bien tendré que explicaros demasiadas cosas. Aunque estoy haciendo una nueva selección de citas que ya iré subiendo poco a poco.
De todas formas, hoy, para que os hagáis una idea de lo largo que es el proceso de publicación de un libro, os voy a dejar diferentes bocetos de la portada. Así veis cómo ha ido evolucionando desde la idea inicial hasta quedar tal y como la conocéis. También podréis apreciar la cantidad de trabajo que le ha echado la ilustradora. Y es que no se me ocurre nadie mejor que Diana para 'vestir' este libro.
Esta entrada, de alguna forma, pretende ser un pequeño homenaje a tu inmenso trabajo, Diana, porque, sin duda, además de tu entusiasmo, debo agradecerte la paciencia. Tendríais que haberla visto a las doce de la noche, pegada al teléfono y mandándome correos con diferentes pruebas y yo al otro lado: pues quiero el corazón más a la izquierda, pues las letras más grandes o más claras, ay ahora me gustan más oscuras, pues ahora al corazón le vas a poner una cadena que lo rodee, pero así no en la otra dirección… En fin, como una imagen vale más que mil palabras, os dejo que lo contempléis vosotros mismos:

Bien, la idea inicial que yo tenía en mente era un sencillo corazón en relieve sobre un fondo oscuro. Diana me ofreció diferentes fondos y corazones, creo que hasta un total de 15:


Como ya os habréis dado cuenta, el fondo está constituido por un lienzo con pintura acrílica y el corazón está hecho con masa fimo en tres dimensiones.






Sin embargo, se me quedaban algo sobrios por lo que trabajamos sobre otra idea, añadiendo tonos rojos a imitación de la sangre y unas alas de murciélago y unos ojos rojos, concretamente los de Doryan:

Como comprenderéis es sólo un boceto para que me hiciera una idea de dónde irían los elementos de la composición por lo que los trazos no están trabajados y a los colores le faltan varias manos. Además le añadió ya las letras. Sin embargo, no me convenció: demasiado recargada; por lo que no llegó a completarla. En vez de eso decidimos conservar sólo el corazón eliminando las otras formas, pero mantener tonos rojos en el fondo:

 
                



Por otro lado, también me hizo una portada con otros colores por si me gustaba más:

El fondo me encantó, pero no me pegaba con la historia. Me sugería más ambientes galácticos y futuristas que castillos lóbregos y bosques nocturnos.










Finalmente dimos con el fondo adecuado y se me ocurrió que podíamos añadirle al corazón una cadena, metáfora de cómo se siente la protagonista, nuestra prisionera de las sombras; ella es el corazón de la portada.
Aquí os dejo unas pocas de las miles de pruebas que hicimos. Apreciaréis que la disposición de la cadena va  cambiando, así como la forma de las letras, su color y el del corazón, porque utilizábamos dos modelos entre los que todavía no me había decidido, y la colocación del mismo, con ligeras variaciones hacia los lados o hacia arriba y abajo:

                                 



                                        Y, al fin:
 


Imaginaos, si la portada llevó tal cantidad de modificaciones, cuántas veces releí yo el libro y la cantidad de reescripciones de cada escena ;)